¿Sos consciente de las semillas que sembrás en cada creación?

Esta semana vamos a habar sobre SER SEMILLA.

Seguimos con la Cuenta del Omer hasta mañana así que, ¡HASTA LA VISTA BABY!

No, no cantemos ¡victoria! porque el año que viene, vuelve. Siempre vuelve.

En el Judaísmo hay 3 fiestas de gran relevancia energética. Por lo menos para los estudiantes de Kabbalah. Una es Pesaj (la salida de la esclavitud en Egipto), la otra es Shavuot (la entrega de la Torah a Moises) y la tercera es Rosh Ha Shana, inicio del año.

El 11 de junio entramos en Shavuot. Hay varias historias que se cuentan respecto de este momento simbólico. Sé que mucha gente anda renegando de muchas cosas y se autocalifican como conspiranoicos o revisionistas históricos. Sin embargo, como pasa con la Astrología, la egrégora sigue funcionando aunque no crean en ella.

¿Qué egrégora se mueve en Shavuot?

La de Moises subiendo a encontrarse con los ET que le den el manual de procedimientos (lo siento si alguien se siente aludido). Una lista de 10 mandamientos que se suma luego a 613 preceptos para “condenar” la libertad de expresarse como seres independientes de cualquier fuerza externa.

No faltó en este momento (otra vez) el pueblo de Israel que si bien se dice que es “el elegido” quiero recordarles que con la salida de Egipto siguieron quejándose ante Moises para que les resuelva su comodidad (los sacó de Egipto y además los tiene que llevar a la Tierra Prometida) abriendo el Mar Rojo.

En esta oportunidad tenía que venir con todo lo que necesitaban para conectar. Como Moises tardaba mucho empujaron a su hermano Aaron a construir una sistema de conexión alternativo propio. Para eso necesitan ORO.

ORO… lo que los Annunaki venían a llevarse de estas tierras… creando a los humanos para hacerle de mineros…

El pueblo de Israel (el quejoso que se hace llamar el elegido) corrió a buscar el oro de sus mujeres. Y ellas le dijeron:

¡NO!

A partir de este momento se dice que las mujeres no traen corrección (tikún) y que vienen para apoyar a un hombre en su tikún.

No se quejen conmigo, así cuenta la leyenda.

Hay dos juramentos en esta fiesta. Uno de los juramentos fue del pueblo de Israel de cumplir con los mandatos de la Torá y el otro fue de Dios quien al dar la Torá al pueblo de Israel juró que iba a ser su pueblo elegido y no iba a cambiarlo nunca.

Cuento largo hecho corto. Bajó Moises. Trajo los mandamientos. Se aplicaron a todo ampliándose a la nueva religión en potencia, las mujeres vienen por un hombre, no necesitan rezar, se quedaron con su oro. Y el pueblo sigue llamándose “elegido”. Y, finalmente, las leyes vienen del cielo… ponele.

Sin embargo, Moises murió antes de entrar a la Tierra Prometida.

Simbólico, ¿cierto?

Todos nosotros estamos atrapados en un programa egregórico que nos constituye desde que entramos en esta realidad en diferentes niveles y además padecemos de diversos SESGOS DE LA PERCEPCIÓN.

Es muy importante conocer las egrégoras que habitamos porque como decía Jung:

Mientras no hagas consciente lo inconsciente, éste dominará tu vida y le llamarás destino.

Por eso esta es la semana de la SEMILLA.

¿Sos consciente de las semillas que sembras en cada creación?

¿Vienen de vos o vienen del “cielo”?

Te invito a explorarlo en mi cuenta de Instagram, @claudiagdv en la cual hice un vivo hablando sobre todo ello.

¡Nos vemos!

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