Logre conseguir una computadora y aprovecho para contarles como va Madrid.

No conocía la ciudad. Es mi primera vez en suelo español. Me gusta mucho lo que vengo viendo hasta ahora.
El día que llegué hicimos una conexión con las practitioners y recibí algo de información sobre lo que me esperaba acá. Pero como ya saben, la realidad supera a la fantasía siempre.
Las dos primeras regresiones fueron con una argentina y una española por el mismo tema: el rol de la mujer en la conquista y el sometimiento.
Que te voy a contar que una de las participantes del taller era una mexicana que venía del Puerto de Palos.
En el taller había de todo, como siempre. Mayoría de españoles, una argentina y una mexicana. Nunca faltan a mi alrededor. Gracias por eso.
Al principio pensé que solo habría mujeres, pero también vinieron varones. Uno ya había hecho el taller de las letras hebreas que di el año pasado. Otros, esposos de mujeres que venían al taller.

En los talleres tengo la costumbre de limpiar el lugar antes de empezar. Esta vez fue rarito. El lugar estaba un poco sucio. Ya sabes… me doy cuenta por las lágrimas. los bostezos, las náuseas y el vómito… No llegué hasta la última instancia, pero casi.
Una vez que lo limpié pude empezar.
La gente empezó a llegar entonces.
El típico abrazo de bienvenida. El hola hola hola holaaaaaa con los que me conocían. La cara asombrada de «qué es eso» de los que no me conocían y los gritos desaforados de «que bueno verte por fin» de aquellos a los que ya conocía hace tiempo pero que nunca había visto.
Así fueron entrando uno a uno.

Y empezó el taller.
Lo que sucede en el trabajo conjunto es muy poderoso y muy movilizador también.
La gente saca lo mejor de sí misma pero también salta el EGO en todo su esplendor. Esa es la parte que mas me divierte porque es cuando tengo que usar el mantra que me aprendí en México:
No es mi pedo… no es mi pedo… no es mi pedo.

Vengo de la experiencia en el Centro de Kabbalah donde el EGO se ve multiplicado en su máxima expresión asi que creo que ya me aprendí casi todo de ese contrincante trabajando en medio de grupos de personas que juegan a ser espirituales.
Aunque nunca deja de sorprenderme la forma en la cual se dibuja tratando de esconderse.

En los talleres siempre tomo un grupo de personas para testear el resultado de la tarea.
Esta vez le tocó a los esposos de las mujeres que se los trajeron consigo.
La gente que viene a los talleres no toda tiene el mismo nivel de «conocimiento» de la temática de la cual se trata. Así que la parte mas compleja para mi es nivelar el conocimiento de todos para poder partir de una base uniforme y que cada uno se lleve lo que vino a buscar.
Para esto me sirvieron los años de dar clase en la facultad de contabilidad y cálculo financiero.
Aunque cuando se trata de personas… nunca nada es suficiente para terminar de entender a los humanos.
Y viste que hablo y hablo y hablo…
El taller fue eso… hablé yo, habló el Ser Superior de cada uno, y hablaron ELLOS… de formas inimaginables.

Nunca se concretamente de qué voy a hablar porque son ELLOS los que hablan a través de mi. No… no quiero decir que canalizo y todas esas cosas raras que se escuchan por ahí. Simplemente fluyo con la información que va moviéndose a través de mi. ¿Cómo se mueve? Con mi pensamiento. Toda la información que doy viene de mi mente. No viene de ningún lugar extraño o de otra dimensión o de seres que me la dictan. Está ahí en mi mente lista para que se vaya organizando e hilvanando de a una idea por vez.
Nunca se cómo se va a presentar porque cada taller es distinto. Cada grupo de personas lo es y cada conjunto de gentes se organiza por algo que no es fácil de ver a simple vista pero que está ahí: resonancia se llama.
Una vez que «leo» esa resonancia el taller comienza a bajar y se estructura solito.
Ese ELLOS que me habita empieza a presentar la información en mi mente y mi atención la va sacando por medio de palabras.
Esta vez se ve que fueron las palabras justas que cada uno necesitaba.

Hubo momentos en los cuales hablamos de la injusticia.
Alguien preguntó por la conquista y por la injusticia y a mí se me ocurrió comentar que NO CREO EN LA INJUSTICIA. Pero es cierto, para poder hacer esa afirmación hay que poder ver la justicia desde un nivel mucho mas alto que el ego humano.
Charlamos un rato sobre esta temática con el marido de una de las chicas y dijo no creer ni siquiera en la reencarnación… imaginate…
Expliqué mi historia personal respecto de la creencia en la reencarnación y todo pareció caer en su lugar.

Salimos a comer, la comida duró como dos horas y aproveché para conocer las placitas de Madrid. Me hizo acordar mucho a Roma. Amo Roma.
Volvimos y seguimos con el taller. Fue rara la vuelta. Cuando empezamos no limpié el lugar ni abracé a los participantes. Bueno… no soy tan pesada. Al ratito de hablar mi garganta iba perdiendo la voz… Al ratito sentí que me tocaban la pierna. Al ratito el pie. Y entendí. Hay que limpiar el lugar.
¡Todos afuera! Voy a volver a limpiar el lugar.
¡Santo remedio!

Ahí me di cuenta por qué abrazo a la gente al inicio del taller… para limpiarlos…

Cuando terminó el taller, se avalanzaron sobre mi los maridos de esas mujeres… Y como se avalanza un hombre para abrazar a una mujer, sino como se avalanza un corazón para estrechar otro corazón. Tal vez siga sin creer en la reencarnación… ¡qué importa!… pero puede creer en él mismo y en su potencial para crear la realidad que lo está llamando desde lo mas profundo de su ser.

Estos son los momentos en los cuales descanso en paz porque el esfuerzo de moverme de Argentina tiene sus frutos. Así sea por uno que haya podido mirar y ver desde otro punto de vista, mi esfuerzo tiene sentido.
De todas formas, según he podido testear al final, parece que no ha sido solo uno.
Muchas gracias por animarse a verse a sí mismos con otros ojos.
Siempre digo que solo estoy ahí para correr mi ego y dejar que la Luz del Universo me atraviese y les llegue de corazón a corazón.
Es para lo único que he venido.
En el medio veo mucho ego y miseria humana moviéndose… Pero siempre siempre siempre elijo buscar donde está la solución y no donde está el problema.
Cada uno de nosotros es LA SOLUCIÓN.

Sigo en Madrid … regresando al futuro.

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