El tiempo parece haber dejado de existir.

En medio de diferentes líneas de posibilidad todos vamos quedando ubicados, circunstancialmente en algún lado o en otro, para luego movernos a otra ubicación… mental, porque la física está prohibida. Encubiertamente cercenada. Y no me quejo. Por las dudas #quedateencasa.
Pero no me quedo en casa ignorante de la estafa en la que estamos inmersos. ES como si un halo de obediencia debida se haya instalado en la conciencia colectiva. Y ahí estamos, con las debidas excusas y justificaciones que nos dejan en cautiverio.

Y si, me quedo en casa porque a eso vine, a experimentar la humanidad. Y hoy, ser humano, es esto. Porque lo otro, aunque algunos se crean que a ellos no les aplica, es irreverente.

Y si, en las estafas también muere gente… mucha gente.
Pero también aparecen los héroes desconocidos que salvan gente, mucha gente, por la misma estafa.
Al final, como en una contabilidad perfecta, todo se compensa. O quiebra… y tengo la leve sospecha que hacia ahí vamos.

No pudimos mover la maza critica de conciencia antes… Y hoy, nos quedamos en casa.
No pudieron organizar las protestas con la suficiente fuerza. Y hoy nos quedamos en casa.
Aunque debo confesar que preferiría un estado opresor como consecuencia de las protestas y no del miedo al contagio.
Porque el resultado final es el mismo, no importa la estrategia por la que lo estén consiguiendo (ellos y nosotros porque estamos juntos en el juego).
Y lo que no saben, porque siempre hay una fuerza superior a otra fuerza que se cree la mas poderosa, es que el final ya está marcado… Y en ninguna de todas las realidades posibles salen victoriosos.
Porque la sombra solo es la ausencia de luz.
Habrá que ver solamente cuanta sangre corre.
Este no es un momento para tibios.

Me encantaría gozar de la tranquilidad que da la ignorancia. O de la ilusión de control que da el dogma. Pero no… no tenía esos números en el sorteo.

Hace tiempo teníamos en Argentina un parque de diversiones ItalPark que seguro ha sido la envidia de Disney. El caso es que había un juego con unas tazas gigantes que giraban y giraban.
Te metías ahí y el efecto era el de un torbellino atemporal en el cual dabas vuelta sin cesar al ritmo de una música setentosa olvidada.

Así me siento.
Como cayendo de un trampolín muy alto en el que te daba miedo tirarte y te empujaron sin misericordia.
Conoces el final, no la estas pasando bien con la caída y te estas mareando por las tazas (una realidad alternativa que también estas viviendo, porque hoy vivis todas las realidades posibles, juntas).
De todas maneras, tenes que atravesar el proceso porque de eso se trata ser humano.

Como todos vamos en el mismo viaje, no puedo acompañar a otro a ponerse su mascarilla hasta que no me ponga la mía.
Estoy en eso… pero me está costando un poquito.

Siempre digo que veo todo y de todo porque el ticket que saque para venir fue all inclusive, y no revisé la letra chica. No me arrepiento. Ni del ticket ni de venir. Solo que necesito hacer algunos cambios personales profundos. Porque acá te entra la experiencia full y la humanidad completa.

Buenas noches. Que la fuerza los acompañe y los encuentre bien parados cuando sea que necesiten entrar en acción, porque el show todavía no comienza. Estos son apenas, los primeros movimientos.

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