Hablando hoy con mi hermana me di cuenta por qué cargo el virus.
Sinusitis…

Se entiende por sinusitis la inflamación del revestimiento de la mucosa de la nariz y de los orificios paranasales, ya sea conjunta o separadamente, por la presencia de bacterias, virus u hongos, o también debido a la presencia de un cuadro alérgico. Los signos más evidentes de la sinusitis son la obstrucción y las secreciones nasales líquidas transparentes o rinorrea. De hecho, la sinusitis comúnmente es denominada rinosinusitis. La inflamación de las vías respiratorias altas provoca obstrucción de la cavidad sinusal, pérdida de drenaje de los senos paranasales y acumulación de las secreciones.
Para realizar una adecuada descodificación biológica de la sinusitis y, por tanto, acceder al conflicto emocional oculto que la provoca y sostiene, es preciso tener en cuenta el sentido biológico de los órganos y tejidos implicados. Desde un punto de vista biológico, los problemas de salud que afectan a la nariz hacen referencia al reconocimiento que uno tiene de sí mismo; pero también evidencian dificultades para respirar y, por tanto, para sentir, valorar y discernir la vida con claridad y sosiego. En esas situaciones es común que la persona esté optando inconscientemente por aislarse o alejarse de su entorno o bloquear sus sentimientos para no sufrir o para evadirse del malestar que le genera la presencia de otra u otras personas próximas. En cualquier caso, el temor siempre está presente como activador del síntoma.
Con la sinusitis, los senos paranasales se obstruyen y dejan de cumplir su función, impidiéndonos respirar con normalidad y olfatear con claridad lo que nos rodea. De manera que la persona que sufre esta enfermedad debe preguntarse qué cosas o a qué personas necesita alejar o expulsar de su vida para poder respirar y fluir nuevamente con normalidad. Porque la obstrucción lleva a la persona a sentirse literalmente congestionada. El abotargamiento acaba sumiendo a la persona con sinusitis en un clima de irritación y negatividad, sin la frescura necesaria para interpretar con serenidad qué es lo que le irrita y, por supuesto, sin la claridad necesaria para gestionar esas situaciones. Nuestra capacidad para discernir las cosas se ve disminuida.

Y si… eso me estaba pasando… tengo que deshacerme de alguien… llevaba dos personas muy cerca. Charlando con mi hermana me dice ¿de cual tenes que deshacerte? Y ahí fue que lo entendí. Las dos personas son capricornio… Volví para atrás en el tiempo y me recordé que mi primer novio es capricornio y que a los 4 meses de estar noviando me dejó… Fue un shock que no pude superar. Recuerdo que me quedé llorando en una esquina… Sentí una estafa emocional, la primer gran estafa de mi vida. Al mes todo se había resuelto… Pero el trauma quedó marcado para siempre.
El jueves charlando con mi hija tuvo una situación muy parecida a la que viví yo a mis 16 años. Ella tiene 15. Y hace 4 que estan «noviando». También lloró… con su llanto acuariano que no es mi llanto escorpiano. Y ahí me di cuenta como el patrón se viene a repetir. Hasta que no lo suelto. Las cargas de las historias que me habitan, la habitan. Como un virus que se mueve de generación en generación…

Tengo que deshacerme de esa carga y de todas las otras cargas que llevo, inconcientemente.

Esta carga la limpié con el cuerpo… El dolor es una forma de limpieza también… una de las mas primarias. Y por eso laboro incansablemente para descubrir las cargas y limpiarlas. Porque lo que no se hace con la voluntad, se hace a la fuerza. Y a la fuerza… duele. Y molesta…

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